Cómo saber... que es real y que no. A donde va la gente, los edificios, los maletines y los trajes. Todo girando, no es el tiempo el que pasa, somos nosotros. Yendo viniendo y volviendo, siempre olvidando. Cómo saber que hacer, que decir.
¿Y por qué hay que preguntar?
¿Por qué las dudas, las contradicciones?
Sé que no soy solo yo, el ser humando en sí es una contradicción. Hay tantas cosas que callamos y se lucha tanto por esconder por ocultar que pareciera ridículo. ¿Por qué resulta tan difícil desnudarse enfrente del otro, sin barreras, sin restricciones... Si fuésemos realmente nosotros, constantemente, en el ambiente de cambio continuo, seria tan caótico? Imaginar que cualquiera puede ver lo que haces cuando estás solo, o lo que pensas en los momentos que la mente dice basta, esto es una locura. Si pudiésemos gritar todo, llorar en el contexto más inapropiado, y reír ante un te quiero. Callar a alguien con un beso, repartir abrazos a desconocidos... Hacer flores con algodón y recitar cuadros. Poder pescar sonrisas usando angustia de carnada, y
deshojar
canciones
que
flotan
entre mi almohada y la tuya.
miércoles, 31 de octubre de 2007
jueves, 25 de octubre de 2007
Sobre el domingo 28
Honestamente no comprendo.
Poco se de política y sus derivados, pero menos me cabe el hecho de que haya gente que porque sabe que no hay chance de derrocar a esa grasa pelotuda, decida no votar. La pasividad me parece tan grave como la ignorancia. La falta de activismo es uno de los motivos por los cuales las cosas no cambian y está todo como está.
Estamos de acuerdo en que la única posibilidad de hacerle frente, al menos en la primera vuelta, es otro balde de ineptitud, pero antes que la K...
Este es el momento en el que hay que decidir actuar, dejar de mirar cómodamente y decir: para que carajo voy a votar si mi voto no cambia nada?
Creo que lo que tenemos que empezar a plantearnos, es que pasaría si cada una de nuestras acciones individuales se volviesen colectivas.
Mas allá del fraude electoral, de la manipulación mediática y de todas las porquerías que abundan en esta época, es de estupidéz soberana no participar al menos con un mísero voto.
Llegó la hora de tomar un vaso de conciencia colectiva.
Poco se de política y sus derivados, pero menos me cabe el hecho de que haya gente que porque sabe que no hay chance de derrocar a esa grasa pelotuda, decida no votar. La pasividad me parece tan grave como la ignorancia. La falta de activismo es uno de los motivos por los cuales las cosas no cambian y está todo como está.
Estamos de acuerdo en que la única posibilidad de hacerle frente, al menos en la primera vuelta, es otro balde de ineptitud, pero antes que la K...
Este es el momento en el que hay que decidir actuar, dejar de mirar cómodamente y decir: para que carajo voy a votar si mi voto no cambia nada?
Creo que lo que tenemos que empezar a plantearnos, es que pasaría si cada una de nuestras acciones individuales se volviesen colectivas.
Mas allá del fraude electoral, de la manipulación mediática y de todas las porquerías que abundan en esta época, es de estupidéz soberana no participar al menos con un mísero voto.
Llegó la hora de tomar un vaso de conciencia colectiva.
miércoles, 17 de octubre de 2007
Palabrerío
Dejá de escupirme palabras masticadas. A ver si rompés los hilitos que encuadran tu enseñanza…las palabras son mejores crudas. Si es posible, regalamelas mientras todavía sangren.
… vos y tu maldita costumbre de cocinar todo…
Deja de endulzarlas con confites (porque sabes que me gusta esa palabra), me empalaga. Vos seguís amasando y tus palabras se deforman cada vez que hundís los deditos infantiles. Tan poco contenido queda que si les echo aguarrás, las tuyas son palabras que se diluyen
Palabras que se diluyen
Palabras que se…
Guardate los globos de helio, que suben y se los lleva el viento. Quiero una palabra como limón en los ojos, que queme hasta corroer mis defensas de hierro pero cartón.
La crudamente cruda crudeza de tu redundancia me aburrió.
Así que no intentes llenar un vacío inexistente.
No me abraces por la cintura como si fuese tuya.
No me digas “linda”, como lo hacía Él.
… vos y tu maldita costumbre de cocinar todo…
Deja de endulzarlas con confites (porque sabes que me gusta esa palabra), me empalaga. Vos seguís amasando y tus palabras se deforman cada vez que hundís los deditos infantiles. Tan poco contenido queda que si les echo aguarrás, las tuyas son palabras que se diluyen
Palabras que se diluyen
Palabras que se…
Guardate los globos de helio, que suben y se los lleva el viento. Quiero una palabra como limón en los ojos, que queme hasta corroer mis defensas de hierro pero cartón.
La crudamente cruda crudeza de tu redundancia me aburrió.
Así que no intentes llenar un vacío inexistente.
No me abraces por la cintura como si fuese tuya.
No me digas “linda”, como lo hacía Él.
viernes, 5 de octubre de 2007
Echó a volar sus pensamientos
Una frágil debilidad, martirio de mi soledad
Por siempre sola, por culpa mía
Un cuerpo no miente, solo te esconde la verdad
Sin saber que significaba,me perturbaba la memoria
Los recuerdos desvanecían del alma,
guardados en cajas olvidadas en el sótano de mi inspiración.
tecnica del cadaver exquisito.
Penelope y otros.
Una frágil debilidad, martirio de mi soledad
Por siempre sola, por culpa mía
Un cuerpo no miente, solo te esconde la verdad
Sin saber que significaba,me perturbaba la memoria
Los recuerdos desvanecían del alma,
guardados en cajas olvidadas en el sótano de mi inspiración.
tecnica del cadaver exquisito.
Penelope y otros.
martes, 25 de septiembre de 2007
flotando
Ausencia reiterada.
Penelope regresa del paraiso al mundo real.
Que loco que lo que para mi es un lugar de ensueño para otro sea una realidad del dia a dia.
Me despido verde de envidia, verde como los cocos de la playa.
Penelope regresa del paraiso al mundo real.
Que loco que lo que para mi es un lugar de ensueño para otro sea una realidad del dia a dia.
Me despido verde de envidia, verde como los cocos de la playa.
sábado, 8 de septiembre de 2007
tergopol, telgopor o tergopor?
Sonrisas de tergopol y palabras de azúcar. Todo se derrite cuando llueve en Buenos Aires. Necesito que se derrame un aguacero sobre este techo, albergue de miles, hogar de millones. El fluir del agua, el torrente de pensamientos, ideas descaradas que nacen, se multiplican y mueren como organismos unicelulares. Se deforman y diluyen en una muerte psicópata. Y mi sueño desechable, sueño de cartón, de un dormir plastificado.
Intacto, conservado. Para embalsamar una idea solo piense. No mucho, porque tienden a escaparse de la mano firme. Pero si la deja correr como arena entre los dedos, el soplador le regala un pajarito de vidrio. Así se conservan vio, las ideas sadistas en cajitas de cristal, el engaño se viste de luz, se pone su mejor tapado de besos y sale a despistar. La cajita de cristal es tocada por la luz y estalla en microdiminutos fragmentos de imaginación que se vuelven arena y polvo de estrellas, o de hadas no me acuerdo.
Pasa, como todo, regido por un tiempo convencional, una rotación de planetas que ni conocemos. ¿Por qué no medimos el tiempo en sonrisas de tergopol? ¿O en lágrimas de sal? El cinismo del segundero persigue mi mirada y anuncia soberbio el fin de una era.
La mía y la de mis contenidos irreverentes que explotan al medio día. ¿Ya es mediodía en China?
Quiero café con medialunas y ayer hubo luna llena. Tan llena como te dejan muchas medialunas.
Y café.
Intacto, conservado. Para embalsamar una idea solo piense. No mucho, porque tienden a escaparse de la mano firme. Pero si la deja correr como arena entre los dedos, el soplador le regala un pajarito de vidrio. Así se conservan vio, las ideas sadistas en cajitas de cristal, el engaño se viste de luz, se pone su mejor tapado de besos y sale a despistar. La cajita de cristal es tocada por la luz y estalla en microdiminutos fragmentos de imaginación que se vuelven arena y polvo de estrellas, o de hadas no me acuerdo.
Pasa, como todo, regido por un tiempo convencional, una rotación de planetas que ni conocemos. ¿Por qué no medimos el tiempo en sonrisas de tergopol? ¿O en lágrimas de sal? El cinismo del segundero persigue mi mirada y anuncia soberbio el fin de una era.
La mía y la de mis contenidos irreverentes que explotan al medio día. ¿Ya es mediodía en China?
Quiero café con medialunas y ayer hubo luna llena. Tan llena como te dejan muchas medialunas.
Y café.
domingo, 2 de septiembre de 2007
Broken Beyond Repair
La muñequita de trapo llegó a su límite. Se agotó el desamor la última noche de Agosto. Ya no es invierno, ya no se congela el aliento, y sin embargo siento hielo. Se acabó Santa Fe. En realidad murió todo tipo de fe. La muñequita se zambulló en la pileta del éxtasis y nadó hasta hasta hasta... esa pileta se drenó para dar lugar a la depresión-angustia. El sube y baja emocional de placita urbana detiene su moción hoy. Tengo una cita con el deber. El hambre de amor propio gritó su última estridencia...llamado de atención.
Alerta.
Estás al borde muñeca, pero no saltes. No por alguien que no saltaría por ti. Huye muchacha, cierra las grietas antes de que devengan abismos. Y yo quiero correr, y la muñequita de trapo entendió que llego la hora de enhebrar hilo y aguja y unir los pedacitos de goma espuma. Corta las lianas que condicionan tu andar. Rompe los lazos que te impiden avanzar. Pero aunque quiero estar bien lo que se movió en mii fue poderoso por demás. Más allá de él, más allá de nosotros, lo imposible me resulta desentender al humanoide que desató esto que no me creía capas de transitar.
Por eso tus palabras, su resonancia en otra frecuencia esa mañana, en otra dimensión, y mi ojo interno que observa cómo algo dentro se rompe. Es idílico, esto de tratar de plasmar, de dibujar gramaticalmente una imagen que recorre el cuerpo, un desligue del interior. La muñequita se desgarró.
Y ante la pasividad del sin sentido de tu diálogo, confieso para mis adentros que en el último mes estuve más viva que en los x años anteriores. Caminé una emoción, bailé al son de tus risas y cené más de una vez con la angustia latente empujando dudas contra el pecho.
Conviví con un tumor en la garganta y uno en la boca del estomago. Creo que su cuerpo entiende más que ella. Lo grafica de manera terrenal poniendo signos de exclamación ante su presencia, o la ausencia de su valor. La muñequita de trapo a través de sus botones no ve signos de coraje. Desertor, le dice.
De que hizo y deshizo a su antojo no te queda duda muchacha. Armó parte de tu rompecabezas y lo dejó inconcluso. Y aunque las piezas no sean exactas, y no siempre encajen como engranaje, el cuadro general es bonito. La imagen no es del todo rechazable, apela al interés.
Muñequita de trapo y otras curiosidades.
El hechizo muere junto con la luna, deja la tela y el algodón, eres real muñeca.
Alerta.
Estás al borde muñeca, pero no saltes. No por alguien que no saltaría por ti. Huye muchacha, cierra las grietas antes de que devengan abismos. Y yo quiero correr, y la muñequita de trapo entendió que llego la hora de enhebrar hilo y aguja y unir los pedacitos de goma espuma. Corta las lianas que condicionan tu andar. Rompe los lazos que te impiden avanzar. Pero aunque quiero estar bien lo que se movió en mii fue poderoso por demás. Más allá de él, más allá de nosotros, lo imposible me resulta desentender al humanoide que desató esto que no me creía capas de transitar.
Por eso tus palabras, su resonancia en otra frecuencia esa mañana, en otra dimensión, y mi ojo interno que observa cómo algo dentro se rompe. Es idílico, esto de tratar de plasmar, de dibujar gramaticalmente una imagen que recorre el cuerpo, un desligue del interior. La muñequita se desgarró.
Y ante la pasividad del sin sentido de tu diálogo, confieso para mis adentros que en el último mes estuve más viva que en los x años anteriores. Caminé una emoción, bailé al son de tus risas y cené más de una vez con la angustia latente empujando dudas contra el pecho.
Conviví con un tumor en la garganta y uno en la boca del estomago. Creo que su cuerpo entiende más que ella. Lo grafica de manera terrenal poniendo signos de exclamación ante su presencia, o la ausencia de su valor. La muñequita de trapo a través de sus botones no ve signos de coraje. Desertor, le dice.
De que hizo y deshizo a su antojo no te queda duda muchacha. Armó parte de tu rompecabezas y lo dejó inconcluso. Y aunque las piezas no sean exactas, y no siempre encajen como engranaje, el cuadro general es bonito. La imagen no es del todo rechazable, apela al interés.
Muñequita de trapo y otras curiosidades.
El hechizo muere junto con la luna, deja la tela y el algodón, eres real muñeca.
sábado, 25 de agosto de 2007
Gracias
Esto lo escribio una amiga, hace un tiempo ya. Fue lo mas lindo que me escribieron. Es increible como uno puede pensar que la otra persona no lo conoce y depronto esto. Con vos vivi absolutamente TODO en los ultimos 12 años. Gracias por este texto.
Flaquita, chiquita y audaz. Ella, la escorpiana de alma, bailarina de profesión y eufórica en su totalidad. Golosa de corazón, embriagada de deseo e inigualable de cualquier manera. Sí ella, la de los atuendos rescatados de otra época, la de los zapatos de colección, la del maquillaje original. La de ternura inagotable, la de llanto fácil, la de los abrazos urgentes. Si ella, la misma que puede sacarme de quicio y a la vez hacerme entrar en razón. La que simula ser invisible y sin embargo siempre esta. Ella, la negrita colgada, la de carcajada estridente, la chiqui de Junior 12. Hablamos de la misma? Sí, ella, con sus dudas existenciales, sus planteos filosóficos y sus ocurrencias peculiares. Escritora dedicada y matemática frustrada la del pelo eterno y las uñas de felino. Seguimos? La jineta de cabalgatas nocturnas, la corredora de los tubos, la futura tía Carmencita. La que saca el perdón de donde no existe, la que se banco mis peores insultos. La niña dura, ingenua, de cariño abrasante.
Esa misma, sobrellevadora, cara dura, ilimitada.
La que se llevo todos los premios manejando una moto, la que se enamoro de un polista, la que compartió el sueño de estar con el profesor. Compañera de viajes, prematura en sabiduría, apasionada de andanzas. La que me saco de aprietos mas de una vez, la que percibió mis sentimientos, la que supo como olvidar mis errores. Ella, la de diversión asegurada, miembro del delicity y esperanzada cuando ni se da cuenta. Si ella, la misma que emana amor, la de la expresión tranquila, la del carácter incontrolable. Loca por el chocolate, ambiciosa de éxito, la que tiene el triunfo asegurado. La obsesionada con las hadas, la de los chistes mas boludos, la del corazón infinito.
En fin ella, ligera de pies, hábil de manos, sonriente de satisfacción...la morocha que todos queremos pero más que nadie yo.
Flaquita, chiquita y audaz. Ella, la escorpiana de alma, bailarina de profesión y eufórica en su totalidad. Golosa de corazón, embriagada de deseo e inigualable de cualquier manera. Sí ella, la de los atuendos rescatados de otra época, la de los zapatos de colección, la del maquillaje original. La de ternura inagotable, la de llanto fácil, la de los abrazos urgentes. Si ella, la misma que puede sacarme de quicio y a la vez hacerme entrar en razón. La que simula ser invisible y sin embargo siempre esta. Ella, la negrita colgada, la de carcajada estridente, la chiqui de Junior 12. Hablamos de la misma? Sí, ella, con sus dudas existenciales, sus planteos filosóficos y sus ocurrencias peculiares. Escritora dedicada y matemática frustrada la del pelo eterno y las uñas de felino. Seguimos? La jineta de cabalgatas nocturnas, la corredora de los tubos, la futura tía Carmencita. La que saca el perdón de donde no existe, la que se banco mis peores insultos. La niña dura, ingenua, de cariño abrasante.
Esa misma, sobrellevadora, cara dura, ilimitada.
La que se llevo todos los premios manejando una moto, la que se enamoro de un polista, la que compartió el sueño de estar con el profesor. Compañera de viajes, prematura en sabiduría, apasionada de andanzas. La que me saco de aprietos mas de una vez, la que percibió mis sentimientos, la que supo como olvidar mis errores. Ella, la de diversión asegurada, miembro del delicity y esperanzada cuando ni se da cuenta. Si ella, la misma que emana amor, la de la expresión tranquila, la del carácter incontrolable. Loca por el chocolate, ambiciosa de éxito, la que tiene el triunfo asegurado. La obsesionada con las hadas, la de los chistes mas boludos, la del corazón infinito.
En fin ella, ligera de pies, hábil de manos, sonriente de satisfacción...la morocha que todos queremos pero más que nadie yo.
sábado, 18 de agosto de 2007
Happy Penelope
Página en blanco.
Veo su sonrisa en el ojo de mi mente y sonrío. Revivo el tacto de su espalda en las yemas de mis dedos, su perfume en mi almohada, el acolchado, su fantasma en mi habitación. Todo se condensa en un microsegundo de felicidad con apenas estirar los párpados y juntar pestañas. El perfume en la mirada más sutil, en el abrazo del sillón que no muere y se traduce a sus manos desarreglando mi pelo en una suave caricia. Con cariño, cargada de deseo, rodeando la cintura y acercando los cuerpos.
La media botella de vino que nos encontró en la mesada de la cocina guiñando un ojo, y vio que me dejaba llevar, que me entregaba a sus abrazos empedernidos, al fervor de sus besos que desencadenan algo que desconocía en mi, de ilusiones, de locura, de soñar despierta con encontrar sus manos una vez más. Ya no intento ver en mi cabeza como termina la película, ya no escucho mi proyector del futuro. Se degusta cada bombón de la caja como si fuese el último, para descubrir que luego no lo es, que hay más.
Penélope resucitó eso que creía muerto, el árbol de tronco hueco y hojas grises, casi inexistentes. Satisfizo el conflicto aparentemente inexorable, acalló dudas, incineró viejos tormentos. Él le hizo olvidar arcaicos pactos, acuerdos intrínsecos con ese lugarcito donde se cree que está el alma, la esencia de lo que somos. Y Penélope no comprende, no consigue arañar esa idea, la insolente que mantiene despierta su ilusión y su cuerpo cansado cuando las estrellas salen a bailar. Pero sonríe, porque como todos, disfruta de aquello que ignora.
Veo su sonrisa en el ojo de mi mente y sonrío. Revivo el tacto de su espalda en las yemas de mis dedos, su perfume en mi almohada, el acolchado, su fantasma en mi habitación. Todo se condensa en un microsegundo de felicidad con apenas estirar los párpados y juntar pestañas. El perfume en la mirada más sutil, en el abrazo del sillón que no muere y se traduce a sus manos desarreglando mi pelo en una suave caricia. Con cariño, cargada de deseo, rodeando la cintura y acercando los cuerpos.
La media botella de vino que nos encontró en la mesada de la cocina guiñando un ojo, y vio que me dejaba llevar, que me entregaba a sus abrazos empedernidos, al fervor de sus besos que desencadenan algo que desconocía en mi, de ilusiones, de locura, de soñar despierta con encontrar sus manos una vez más. Ya no intento ver en mi cabeza como termina la película, ya no escucho mi proyector del futuro. Se degusta cada bombón de la caja como si fuese el último, para descubrir que luego no lo es, que hay más.
Penélope resucitó eso que creía muerto, el árbol de tronco hueco y hojas grises, casi inexistentes. Satisfizo el conflicto aparentemente inexorable, acalló dudas, incineró viejos tormentos. Él le hizo olvidar arcaicos pactos, acuerdos intrínsecos con ese lugarcito donde se cree que está el alma, la esencia de lo que somos. Y Penélope no comprende, no consigue arañar esa idea, la insolente que mantiene despierta su ilusión y su cuerpo cansado cuando las estrellas salen a bailar. Pero sonríe, porque como todos, disfruta de aquello que ignora.
martes, 14 de agosto de 2007
Reencuentro con Juana
El sábado me volví a encontrar con Juana. Juana la loca. Ahora con un cabello mas largo y la sonrisa mas ancha. Como hace carajo para contagiar a todos como por osmosis de su arraigado buen humor?
Carcajadas risueñas que se disipan en numerosas nubecitas de humos coloridos. Juana sujetate para no salir volando de felicidad.
Estaba burbujeante, y en su cuerpo se leía el ritmo al que bailan los corazones contentos, los corazones al viento, los corazones...
Se pierde en sus propias palabras, se enreda las manos con las de otro, y ríe. Y el mundo ríe con ella. Dibuja el secreto de su felicidad con labios que se encuentran en medio de una frase, acallando al silencio inexistente. Ya no la envidio a Juana, ahora convivimos, ahora armonizamos, nos fundimos la una con la otra, y cuando ella se hace cargo y se lleva consigo su exaltación avispada, invade la paz. Juana es la parte de mi que absorbe la energía y la disfruta, dejando al resto la sensación de después de lograrlo, esa plenitud insaciable y permanente. El éxtasis de la locura momentánea que da lugar a la calma.
El mar después de la tormenta.
El tormento de compartir un cuerpo.
Carcajadas risueñas que se disipan en numerosas nubecitas de humos coloridos. Juana sujetate para no salir volando de felicidad.
Estaba burbujeante, y en su cuerpo se leía el ritmo al que bailan los corazones contentos, los corazones al viento, los corazones...
Se pierde en sus propias palabras, se enreda las manos con las de otro, y ríe. Y el mundo ríe con ella. Dibuja el secreto de su felicidad con labios que se encuentran en medio de una frase, acallando al silencio inexistente. Ya no la envidio a Juana, ahora convivimos, ahora armonizamos, nos fundimos la una con la otra, y cuando ella se hace cargo y se lleva consigo su exaltación avispada, invade la paz. Juana es la parte de mi que absorbe la energía y la disfruta, dejando al resto la sensación de después de lograrlo, esa plenitud insaciable y permanente. El éxtasis de la locura momentánea que da lugar a la calma.
El mar después de la tormenta.
El tormento de compartir un cuerpo.
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penelope pasa a mejor vida.A una vida mejor
domingo, 12 de agosto de 2007
Recortes de la vida post moderna
Hace unas semanas, en una de esas charlas que se dan entre dos amigos, el mío llego a la conclusión de que “la vida se reduce a eso, básicamente, formación y hobby”.
Que feo, le dije, decir que la vida se “reduce”, a lo que sea. No me gustó el uso de esta palabra, su resonancia, y de que tan pequeña e insignificante se veía mi corta existencia. Me explicó su necesidad de empezar a recortar, reciclar y reducir para mantener la cordura y una vida mas prolija.
Me opongo.
Me opongo a la prolijidad, los trunques y las mutilaciones a los sobrantes. Es todo necesario, es todo complementario. No hay nada que reste, todo suma al fin y al cabo. Aunque sea para bien o para mal.
Que feo, le dije, decir que la vida se “reduce”, a lo que sea. No me gustó el uso de esta palabra, su resonancia, y de que tan pequeña e insignificante se veía mi corta existencia. Me explicó su necesidad de empezar a recortar, reciclar y reducir para mantener la cordura y una vida mas prolija.
Me opongo.
Me opongo a la prolijidad, los trunques y las mutilaciones a los sobrantes. Es todo necesario, es todo complementario. No hay nada que reste, todo suma al fin y al cabo. Aunque sea para bien o para mal.
lunes, 6 de agosto de 2007
Mentiras bis
Que loco...que lo último que publiqué fuese un texto sobre mentiras y ahora me siento a escribir sobre las tuyas. No se si vale la pena, pero viste que dicen que eso de la catarsis libera un poco...vaya uno a saber. El hecho es que acá me encuentro frente al monitor porque no encuentro puto consuelo en otro lugar. Lo peor es que no es ira hacia vos, hacia la mediocridad de tus actos, hacia tus contradicciones. Es hacia mi. Hacia mi reacción. Poco suponía que una acción semejante me fuese a afectar tanto. Yo que me había armado una especie de burbujita protectora contra la entrega y sus daños colaterales, y llegaste vos con tus antifaces y patines a pincharla. Y ahí nomás, cuando decido que “OH! si, tal vez me puedo enganchar”, la caída.
Pobre ilusa.
Es que no estoy acostumbrada a esta angustia, este nudo en la boca del estomago y tu constante presencia en mis pensamientos que se niega a dejarme en paz.
pd: Perdon por la falta de poesia no? pero ahora es lo mas real que tengo. En 5 tal vez ya no...
Pobre ilusa.
Es que no estoy acostumbrada a esta angustia, este nudo en la boca del estomago y tu constante presencia en mis pensamientos que se niega a dejarme en paz.
pd: Perdon por la falta de poesia no? pero ahora es lo mas real que tengo. En 5 tal vez ya no...
viernes, 3 de agosto de 2007
Mitomanear (o mitomaniar)
Te invito a que reflexionemos sobre el arte de mentir. Por lo que veo últimamente se ha convertido en un oficio. Esa gente que teje telarañas de falsedades interconectadas con tanta destreza, que uno como un pelotudo se lo come como galletita. Veo gente que lo toma como un desafío. Poder envolver a alguien con tanta convicción que finalmente creen lo que en realidad es una montaña de boludeces, les da una sensación de complacencia y superioridad intelectual. Para otros el hecho de inventar vale como un escape a su realidad.
- Mi vida es una mierda, no tengo por qué lidiar con todo esto. ¿Cómo me las ingenio para salir de esta? Uuuu ya se, me imagino algo mucho mejor (o al menos normal) al punto de creérmelo. Y bueno, si la cuento bien, ¿Quién se va a dar cuenta?
No querido, no funciona así. Es todo una tramoya a nivel inconsciente.
Después claro, están las mentiritas blancas. Esas que se dicen pensando que no se lastima a nadie. O incluso que se contribuye a un bien común.
- Señora, lamento muchísimo su pérdida. Su esposo era un hombre de bien, y lo fue hasta el final. Atento, cariñoso, honesto era Mario. Debería estar usted orgullosa.
(Y claro, que le voy a decir la verdad ahora a la vieja, que el tipo ya pasó a mejor vida. ¿Sabes qué? Atento era con el resto de las minas, que desde que se casó con vos no paró de comer gatos. ¿Alguna vez le preguntó, señora, qué hacía exactamente su “empresa”? Y ni hablar de que en el último tiempo, Mario por las noches era Marta.)
Y para concluir, las mentiras de utilidad para salvar nuestro propio pellejo (o escapar a situaciones indeseables).
- Si, mire, cof cof, no me estoy cof cof sintiendo muy bien. Cooofff ejem ejem. No creo que pueda cof cof ir hoy a trabajar.
- Yo también tengo ganas de verte, enserio. Pero hoy justo no puedo. Mi jefe hace un fiesta y es la mejor ocasión para hablarle de ese puesto que quiero. Vos sabes como funcionan esas cosas. Es un garrón, pero no me queda otra... Otra vez será.
Si, claro.
- Mi vida es una mierda, no tengo por qué lidiar con todo esto. ¿Cómo me las ingenio para salir de esta? Uuuu ya se, me imagino algo mucho mejor (o al menos normal) al punto de creérmelo. Y bueno, si la cuento bien, ¿Quién se va a dar cuenta?
No querido, no funciona así. Es todo una tramoya a nivel inconsciente.
Después claro, están las mentiritas blancas. Esas que se dicen pensando que no se lastima a nadie. O incluso que se contribuye a un bien común.
- Señora, lamento muchísimo su pérdida. Su esposo era un hombre de bien, y lo fue hasta el final. Atento, cariñoso, honesto era Mario. Debería estar usted orgullosa.
(Y claro, que le voy a decir la verdad ahora a la vieja, que el tipo ya pasó a mejor vida. ¿Sabes qué? Atento era con el resto de las minas, que desde que se casó con vos no paró de comer gatos. ¿Alguna vez le preguntó, señora, qué hacía exactamente su “empresa”? Y ni hablar de que en el último tiempo, Mario por las noches era Marta.)
Y para concluir, las mentiras de utilidad para salvar nuestro propio pellejo (o escapar a situaciones indeseables).
- Si, mire, cof cof, no me estoy cof cof sintiendo muy bien. Cooofff ejem ejem. No creo que pueda cof cof ir hoy a trabajar.
- Yo también tengo ganas de verte, enserio. Pero hoy justo no puedo. Mi jefe hace un fiesta y es la mejor ocasión para hablarle de ese puesto que quiero. Vos sabes como funcionan esas cosas. Es un garrón, pero no me queda otra... Otra vez será.
Si, claro.
domingo, 29 de julio de 2007
Noches de Abril
Un café frió sigue esperando en esa mesa de la confitería de Córdoba y Serrano. Sí, sí, esa, la chiquita y poco concurrida en la que anidan los personajes del tradicional Buenos Aires. El habitué nr. 1 es uno de los tigres viejos y galantes que se mantienen fieles al whisky en las rocas y los cubanos. Que escuchan a Gardel y saborean filmes de Chaplin. Manos grandes, un primer botón deshecho y el brillo autocomplaciente de intimidación seudo intelectual.
Josefina llora, porque perdió un amor una noche de Abril. Se la pasa mendigando su amor y su noche, buscando entre el olvido los vestigios de un vestido de satén rasgado, azul y con puntilla. Abril ríe victoriosa.
- Reintégreme mi desamor, don Juan Carlos, si lo encuentra le regalo un tango.
Los tangos no se regalan Josefina, entiéndalo. Es un préstamo. Le presto mi corazón para que baile con él, pero después devuélvalo porque se viene la segunda tanda y el tango no espera.
Escribo estas mierdas porque no estás y te extraño.
Josefina llora, porque perdió un amor una noche de Abril. Se la pasa mendigando su amor y su noche, buscando entre el olvido los vestigios de un vestido de satén rasgado, azul y con puntilla. Abril ríe victoriosa.
- Reintégreme mi desamor, don Juan Carlos, si lo encuentra le regalo un tango.
Los tangos no se regalan Josefina, entiéndalo. Es un préstamo. Le presto mi corazón para que baile con él, pero después devuélvalo porque se viene la segunda tanda y el tango no espera.
Escribo estas mierdas porque no estás y te extraño.
sábado, 21 de julio de 2007
Algo de Chaco
El comienzo del nuevo día lo marcan los primeros rayos tímidos de mañana de julio en el descampado. Se derrite en cámara lenta la escarcha, hija de la helada de anoche. El despertador desincronizado canta a las nueve en vez de a las cinco, y su pareja cacarea indiferente.
Un camino. Kilómetro tras kilómetro de tierra que converge y desaparece en un punto lejano y final. Quietito y semicongelado, el algodón de los campos se dobla pero no se quiebra, inundando las hectáreas como maíz inflado gigante. Acá, donde una tonelada de este oro blanco equivale a 400 pesos o menos, no llueve hace nueve meses. Los pozos se secan, las cosechas marchitan y el ganado muere. La única fuente de agua potable es la escuelita rural a la que asisten los niños que viven en un radio de 20 km de la misma. A caballo o en bicicleta los más lujosos y a pie los demás, los chicos no van a la escuela atravesando el campo en alpargatas y con 2 grados, solamente por el deseo de aprender. Acá comen, 3 veces por semana. Y no más. Porque mientras en el interior los hijos de la patria mueren de hambre y frío, Kristina compra tapados en Channel.
Un camino. Kilómetro tras kilómetro de tierra que converge y desaparece en un punto lejano y final. Quietito y semicongelado, el algodón de los campos se dobla pero no se quiebra, inundando las hectáreas como maíz inflado gigante. Acá, donde una tonelada de este oro blanco equivale a 400 pesos o menos, no llueve hace nueve meses. Los pozos se secan, las cosechas marchitan y el ganado muere. La única fuente de agua potable es la escuelita rural a la que asisten los niños que viven en un radio de 20 km de la misma. A caballo o en bicicleta los más lujosos y a pie los demás, los chicos no van a la escuela atravesando el campo en alpargatas y con 2 grados, solamente por el deseo de aprender. Acá comen, 3 veces por semana. Y no más. Porque mientras en el interior los hijos de la patria mueren de hambre y frío, Kristina compra tapados en Channel.
lunes, 16 de julio de 2007
Apologia de dolores.

Dolores sonrió. 2 Meses hacía ya que sus músculos habían olvidado la contracción que dibujan los labios al sonreír. No era felicidad sin embargo. Mustia, como algo que se desintegra. Algo...
Medio percudido el recuerdo de un amor desnutrido crispó los pelos desnudos de la nuca. El escalofrío que trepa por la columna, paralizando las vértebras hasta la inutilidad.
Camina sola por Malabia, se cura con el aire Palerminiano que le resulta terapéutico.
Frenó, aceptó la amargura como un accesorio más, tragó con dificultad y escrutando los alrededores para asegurarse de evitar testigos incriminadores, esbozó esa primera sonrisa desfalleciente con un poco de dolor. El tipo de dolor por falta de costumbre, por olvido.
Es de esas personas que le hacen a uno mirar hacia el otro lado Dolores, aunque no se comprenda del todo por qué. Su propia disconformidad induce una confianza soberbia que incomoda a quienes no entiende.
De todos modos, ese sábado Dolores entendió. Que el amor no siempre es de a dos, y que de vez en cuando encuentra la forma de quebrar ilusiones. Sonrió como quien comprende, y encuentra eso que se halla solo cuando no se busca. Dejó que el malestar invada cada fibra de su ser, que conviva. Le hizo un lugarcito en su cuerpo a la amargura, al gustito de la urgencia que no responde.
Y Dolores sonrió mientras la lágrima de julio se congelaba junto con su corazón marchito.
Medio percudido el recuerdo de un amor desnutrido crispó los pelos desnudos de la nuca. El escalofrío que trepa por la columna, paralizando las vértebras hasta la inutilidad.
Camina sola por Malabia, se cura con el aire Palerminiano que le resulta terapéutico.
Frenó, aceptó la amargura como un accesorio más, tragó con dificultad y escrutando los alrededores para asegurarse de evitar testigos incriminadores, esbozó esa primera sonrisa desfalleciente con un poco de dolor. El tipo de dolor por falta de costumbre, por olvido.
Es de esas personas que le hacen a uno mirar hacia el otro lado Dolores, aunque no se comprenda del todo por qué. Su propia disconformidad induce una confianza soberbia que incomoda a quienes no entiende.
De todos modos, ese sábado Dolores entendió. Que el amor no siempre es de a dos, y que de vez en cuando encuentra la forma de quebrar ilusiones. Sonrió como quien comprende, y encuentra eso que se halla solo cuando no se busca. Dejó que el malestar invada cada fibra de su ser, que conviva. Le hizo un lugarcito en su cuerpo a la amargura, al gustito de la urgencia que no responde.
Y Dolores sonrió mientras la lágrima de julio se congelaba junto con su corazón marchito.
martes, 3 de julio de 2007
miércoles, 27 de junio de 2007
Carta de Rosa a Gabriel
Gabriel:
Puedo imaginar su sorpresa cuando el sábado por la mañana busque el correo acumulado (como solía hacer) y encuentre el hermético contenedor de mi catarsis. Puedo ver su ceño fruncido, mientras rasga descuidadamente el papel que yo con tanta estrategia elegí, rompiendo incluso el borde del papel escrito. Sé que pasaron años, Gabriel, pero necesitaba indagar en el inconsciente de los recuerdos, para tratar al menos de encontrar el motivo de mi disconformidad. Hace 7 años que lo conocí, Gabriel. Hace 6 años y 2 meses que no río. Debe saberlo, usted arruinó mi vida. Claro que decir “mi vida” sería demasiado terrible, pero los últimos 7 años han sido un verdadero infierno. Debo explicárselo, porque debo continuar. Es cierta la cantidad de sufrimiento que una persona puede tolerar. Si quiere, le presto un vasito para que mida la mía. No es mucha.
Sus cartas las tengo, Gabriel. Guardé todos sus pedidos, aunque no lo crea, lo cual supongo es derivación de esperar una respuesta ausente. No responda. Puede cerciorarse de que no es en sus palabras que busco consuelo. Es en las mías. Me es imprescindible olvidarlo a usted y a su juego. Su caballerosidad innata. Su pendiente gentileza. Libéreme Gabriel, salga de mi cabeza y de mi vida de una buena vez. Ayúdeme a olvidar Colombia. Su Colombia.
Gabo, esfúmese. Vuélvase un fantasma y una mera evocación surrealista de una vida pasada.
Imagino su desconcierto, imagino su lágrima corriendo la añoranza de mi tinta.
PD.: Omito el “Querido” porque sostengo fielmente que no lo merece.
Puedo imaginar su sorpresa cuando el sábado por la mañana busque el correo acumulado (como solía hacer) y encuentre el hermético contenedor de mi catarsis. Puedo ver su ceño fruncido, mientras rasga descuidadamente el papel que yo con tanta estrategia elegí, rompiendo incluso el borde del papel escrito. Sé que pasaron años, Gabriel, pero necesitaba indagar en el inconsciente de los recuerdos, para tratar al menos de encontrar el motivo de mi disconformidad. Hace 7 años que lo conocí, Gabriel. Hace 6 años y 2 meses que no río. Debe saberlo, usted arruinó mi vida. Claro que decir “mi vida” sería demasiado terrible, pero los últimos 7 años han sido un verdadero infierno. Debo explicárselo, porque debo continuar. Es cierta la cantidad de sufrimiento que una persona puede tolerar. Si quiere, le presto un vasito para que mida la mía. No es mucha.
Sus cartas las tengo, Gabriel. Guardé todos sus pedidos, aunque no lo crea, lo cual supongo es derivación de esperar una respuesta ausente. No responda. Puede cerciorarse de que no es en sus palabras que busco consuelo. Es en las mías. Me es imprescindible olvidarlo a usted y a su juego. Su caballerosidad innata. Su pendiente gentileza. Libéreme Gabriel, salga de mi cabeza y de mi vida de una buena vez. Ayúdeme a olvidar Colombia. Su Colombia.
Gabo, esfúmese. Vuélvase un fantasma y una mera evocación surrealista de una vida pasada.
Imagino su desconcierto, imagino su lágrima corriendo la añoranza de mi tinta.
PD.: Omito el “Querido” porque sostengo fielmente que no lo merece.
lunes, 25 de junio de 2007
Salón Canning
Esta era la noche que estaba buscando para poder plasmar en algunas palabras, aunque raramente se acerquen a la verdadera esencia de lo real. Están en la olvidada copa de vino medio llena (o medio vacía, dependiendo de la franja horaria) que alguien visita entre tanda y tanda cuando corta un vals y suenan los Beatles.
Arranca una milonga y cabeceada de por medio, ambos a la pista. Aclaración: Cuando uno va por primera vez a una milonga, y no lo conocen, bailar no es tarea fácil. Hay ciertas formalidades y hasta prejuicios que en este mundito del arrabal son bastante difíciles de obviar. Si no sos habitué, como mínimo requerimiento te tienen que ver sacudiendo la pista antes de profesar una invitación.
Este personaje, que no era un Carlos ni un José Luis, me abrumó con ocurrencias sobre la filosofía del tango.
- Es que es así, te agarra la tangomanía y cagasste.
Me explicó que en este baile somos todos enchufes y tomas de corriente.
- ¿Vos, 120, 220, 240...? (Porque ahora en cuanto a voltios hay de todo)
- No no, yo vengo para 330.
- Ah, en ese caso buena suerte y hasta luego.
Y así nomacito como dijo Calamaro cada uno sigue su búsqueda. De vez en cuando uno se encuentra con un adaptador universal, pero de esos hay pocos y al final no terminan por definirse. Definitivamente nos encontramos, y nuestra relación enchufe-toma originó la corriente eléctrica que duró esa brevedad que tienen las tandas cuando se disfrutan.
- Fue de a dos eh,-me decía él- que esto es un trabajo de equipo mi estimadísima.
Entonces sí, elocuente compañero.
Mi nombre es Penélope y soy tangómana.
Arranca una milonga y cabeceada de por medio, ambos a la pista. Aclaración: Cuando uno va por primera vez a una milonga, y no lo conocen, bailar no es tarea fácil. Hay ciertas formalidades y hasta prejuicios que en este mundito del arrabal son bastante difíciles de obviar. Si no sos habitué, como mínimo requerimiento te tienen que ver sacudiendo la pista antes de profesar una invitación.
Este personaje, que no era un Carlos ni un José Luis, me abrumó con ocurrencias sobre la filosofía del tango.
- Es que es así, te agarra la tangomanía y cagasste.
Me explicó que en este baile somos todos enchufes y tomas de corriente.
- ¿Vos, 120, 220, 240...? (Porque ahora en cuanto a voltios hay de todo)
- No no, yo vengo para 330.
- Ah, en ese caso buena suerte y hasta luego.
Y así nomacito como dijo Calamaro cada uno sigue su búsqueda. De vez en cuando uno se encuentra con un adaptador universal, pero de esos hay pocos y al final no terminan por definirse. Definitivamente nos encontramos, y nuestra relación enchufe-toma originó la corriente eléctrica que duró esa brevedad que tienen las tandas cuando se disfrutan.
- Fue de a dos eh,-me decía él- que esto es un trabajo de equipo mi estimadísima.
Entonces sí, elocuente compañero.
Mi nombre es Penélope y soy tangómana.
sábado, 23 de junio de 2007
Primera impresión
Supongamos que las luces no son bajas, y el tango no es melancolía. Supongamos que Soñar y nada más no flota por los rincones de un piso de Corrientes, escurriéndose por entre los tablones de madera, los discos de vinilo y una pareja expectante. Entonces yo no sería yo y tampoco te hubiese encontrado, aunque no sepa quien sos.
Ella llegó sin más curiosidad que la de flotar unos tangos y conocer un lugar nuevo. Era de esos ambientes que aunque sea una visita virgen se augura la sensación de casa propia, o meramente conocida. Se cambió una vez, dos, tres. Y así como el que baila y mira y baila, te vi. ¿La viste? Ella se aseguró de que estaba ahí, envuelta en tradición y cultura, e hizo certera tu presencia en ese ambiente, aunque no cuadrase. “Ya habrá tiempo para los por qué(s), cómo(s) y etcéteras.” Fuese flirteo (me tomo la libertad del americanismo) o amabilidad, mate que viene mate que va. Yo, él, vos y ella.
Amaga, ocho, gira y engancha. Vos, él. Yo, ella. ¿Nosotros?
Ella llegó sin más curiosidad que la de flotar unos tangos y conocer un lugar nuevo. Era de esos ambientes que aunque sea una visita virgen se augura la sensación de casa propia, o meramente conocida. Se cambió una vez, dos, tres. Y así como el que baila y mira y baila, te vi. ¿La viste? Ella se aseguró de que estaba ahí, envuelta en tradición y cultura, e hizo certera tu presencia en ese ambiente, aunque no cuadrase. “Ya habrá tiempo para los por qué(s), cómo(s) y etcéteras.” Fuese flirteo (me tomo la libertad del americanismo) o amabilidad, mate que viene mate que va. Yo, él, vos y ella.
Amaga, ocho, gira y engancha. Vos, él. Yo, ella. ¿Nosotros?
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